miércoles, 27 de septiembre de 2023

Padres de adoslescentes- Autor: Christian Chaljub


Todos lo que somos padres en esta época, en donde los hijos tienen tanto acceso a la información, se vuelve un reto la crianza de los mismos en sus diferentes etapas. Desde la niñez son bombeardeados con valores que no necesariamente compartimos, pero que como padres es nuestro deber orientar y establecer estos valores que aprendimos, que si llevan a un buen camino. En esta etapa los hijos son muy cariñosos y sus padres son su estandarte. 

Luego pasamos a la adolescencia, etapa conflictiva, en la cual el niño pasa a ser un adulto y cree que se las sabe todas. En esta etapa estamos llamados a corregir las malas decisiones, pero debemos dejar que los hijos comentan sus propios errores, porque como dicen "nadie aprende en cabeza ajena". Esta etapa como padres sentimos un poco de alejamiento de parte de nuestros hijos. Y en esta etapa comienzan a cuestionarlo todo y nosotros con paciencia debemos explicar y aterrizarlos lo mas que podamos.

De mi parte la etapa que mas disfruto de mis hijos es la niñez, post-adolescencia y la adultez, porque nos permite compartir el amor que sentimos por ellos, sin temor al rechazo.

Confianza y seguridad- autor: Christian Chaljub


A medida que van llegando los años nos percatamos que los tiempos cada día son mas cortos, a medida que somos mas responsables, estos tiempos se acortan aun mas. La vida misma nos enseña cada día a que debemos dedicarnos tiempo a nosotros mismos y luego dedicarle tiempo a las personas que nos rodean y que amamos. 

Debemos dar siempre gracias a Dios por cada logro alcanzado por mínimo que sea. Tenemos que poner en las manos de Dios todas nuestras cargas, para que de esta forma sean llevaderas a lo largo de nuestra existencia. Debemos ser pacientes esperando el tiempo de Dios, que es el tiempo perfecto.

Debemos confiar en la capacidad y los dones que nos fueron dados por Dios, para ejecutar cada una de nuestras tareas. Nada ni nadie puede cortarnos las alas. Debemos volar alto y ayudar a quien podamos, sin hacer daño a nadie.

Tenemos que tener la seguridad que todo lo que nos proponemos con disciplina y entrega lo podemos lograr con la ayuda de Dios. Nosotros somos lo que ponemos el limite.

Tenemos que hacer una pausa al principio o final del día, para revisar y meditar con Dios, nuestros fallos, nuestros agradecimientos y  las necesidades que tenemos.