A medida que van llegando los años nos percatamos que los tiempos cada día son mas cortos, a medida que somos mas responsables, estos tiempos se acortan aun mas. La vida misma nos enseña cada día a que debemos dedicarnos tiempo a nosotros mismos y luego dedicarle tiempo a las personas que nos rodean y que amamos.
Debemos dar siempre gracias a Dios por cada logro alcanzado por mínimo que sea. Tenemos que poner en las manos de Dios todas nuestras cargas, para que de esta forma sean llevaderas a lo largo de nuestra existencia. Debemos ser pacientes esperando el tiempo de Dios, que es el tiempo perfecto.
Debemos confiar en la capacidad y los dones que nos fueron dados por Dios, para ejecutar cada una de nuestras tareas. Nada ni nadie puede cortarnos las alas. Debemos volar alto y ayudar a quien podamos, sin hacer daño a nadie.
Tenemos que tener la seguridad que todo lo que nos proponemos con disciplina y entrega lo podemos lograr con la ayuda de Dios. Nosotros somos lo que ponemos el limite.
Tenemos que hacer una pausa al principio o final del día, para revisar y meditar con Dios, nuestros fallos, nuestros agradecimientos y las necesidades que tenemos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario